Sin embargo, una observacion del niño de coro vino á dar lugar al diálogo siguiente:
—¿Sabeis señora Mariblanca, que esta Noche-Buena pasa lo que nunca ha pasado? dijo el niño de coro.
—¿Y qué pasa esta Noche-Buena que no ha pasado en otras, Cristovalillo? dijo Mariblanca mirando con recelo al muchacho.
—No andan mozos por las calles, respondió el niño.
—Nieva y hace frio, repuso Mariblanca.
—El año pasado nevaba mas y el frío no podia resistirse, y acuérdese vuesamerced, señora ama; á estas horas todo era cuadrillas de mozos, y habia un ruido de zambombas, rabeles y villancicos, que daba gozo.
—Tiene razon Cristobalillo, dijo el sacristan: esta noche parece Cádiar un cementerio.
—¿Qué entendeis vos de eso maese Barbillo? dijo con despego Mariblanca: si esta noche no rondan ni cantan, será porque no quieran, ó por que tienen miedo ó frio, y sobre todo, ¿qué se os da?
—Sin duda que habeis pisado alguna mala yerba, María; dijo maese Barbillo.
—Pudiera ser, contestó Mariblanca.