Por eso iba á buscar la felicidad del olvido y de la embriaguez, todas las noches, al lado de su esposa.

Por eso doña Isabel habia sorprendido alguna vez su sueño fatigoso, su suerte horrible.

Yaye no podia expiar de una manera mas horrorosa sus errores, ó sus crímenes.

CAPITULO XXXVI.

En que el autor descubre donde estaban los que se habian perdido.

Necesitamos dividir nuestra atencion entre tres lugares distintos.

Dos de ellos los conocemos.

El otro nos es enteramente desconocido.

Si penetramos en el uno, en el subterráneo donde vivió en otro tiempo Calpuc, á donde este tuvo herido á Miguel Lopez, y donde Miguel Lopez murió por último de hambre, encontraremos á uno de nuestros perdidos personajes.

A Amina.