—¡Paréceme que te espanta mi venganza, Elvira! dijo con acento terrible Aben-Jahuar.
—¡Porque tiemblo! tiemblo de impaciencia.
—Pues creo que esta noche quedarás vengada.
—¡Esta noche! ¿pero cómo?
—¿Qué te importa como sea, si esta noche ves ante tus plantas al emir?
—¡Pero explícame!...
—¡Oh! ¡oh! cualquiera diria Elvira que le amas y que temes por su vida.
—¡Su vida! exclamó doña Elvira no pudiendo contenerse en el fingimiento que se habia propuesto: ¿pues qué le vais á matar?
—Verdaderamente Elvira, dijo Aben-Jahuar con acento siniestro, ¿qué estás muy ansiosa de su sangre?
—¡Si! ¡pero!... ¡pero quién le va á matar! exclamó doña Elvira descubriendo cada vez mas su amor hácia Yaye.