—Los barrancos estan invadeables, respondió Harum-el-Geniz, y trayendo tanta gente nos ha sido preciso rodear mucho.
—¿Cuánta gente traeis?
—Dos mil monfíes.
—¡Ah! pues si traeis dos mil monfíes ¿á qué esperar? ¿acaso no teneis confianza en ellos?
—Si, si ciertamente. Pero es necesario justificar la muerte de Aben-Humeya para que el dey de Argel y el sultan no puedan acusarnos de ella, dijo Aben-Aboo.
—¿Y habeis encontrado un medio?
—Excelente.
—¿Y qué medio es ese?
—Que le maten los turcos que le ha enviado Aluch-Alí.
—¡Ah! pero los turcos aunque estan disgustados con él, no se atreveran á tanto.