—¿Ignorais que despues de muerto el emir de los monfíes, yo soy el padre de la sultana Amina?

—Padre que no sabe donde está su hija.

—Lo sabré, puesto que está en poder de Aben-Aboo.

—Vos no sabreis nada, ni hareis nada si yo no quiero que lo hagais.

—¡Ah! os creis con poder...

—Puedo en vez de entregaros la persona de Aben-Humeya avisarle; Aben Humeya me ama como ama á una mujer todo aquel que no ha logrado de ella favor alguno...

—Todos os creen la amante favorecida del rey.

—Pues todos se engañan. Solo he sido de un hombre, y solo de él seré; porque prefiero la muerte á ser de otro; pero concluyamos que el tiempo se pasa. Habladme con verdad porque os voy á imponer condiciones.

—Veamos, dijo Harum.

—¿Qué gente habeis traido?