—Dos mil hombres.

—¿Cercan esos dos mil hombres la villa?

—Sí.

—¿Y creis que no puede escaparse Aben-Humeya? dijo con intencion Angiolina.

—Yo creo que sin vuestra ayuda y sin la de María de Rojas nos seria imposible apoderarnos de él.

—Si le avisamos; su huida es segura; ademas de que podria intentar la resistencia porque tiene la villa ochocientos escopeteros.

—Bien, bien, señora; vuestras condiciones.

—¿Viene con vuestra gente el marqués de la Guardia?

—Sí.

—Haced que yo le vea al momento.