—¡Desconfiar! ¿y por qué?

—Huyen demasiado.

—Los tercios que ha traido don Juan de Austria...

—Son valientes es verdad: pero los monfíes nunca han sido tan cobardes: parece que á la primera arremetida huyen de intento.

—¡Oh! ¡si eso fuera!

—Yo creo...

—¡Qué!

—Que la muerte del emir los ha irritado; que os atribuyen á vosotros esa muerte.

—¿Y quienes somos nosotros?

—Tú y Aben-Humeya.