—Concluyamos antes, dijo, con Aben-Humeya, que nos hace traicion, y despues tendremos lugar de pensar en un nuevo rey.

El rey que ha de gobernarnos, dijo Farax-Aben-Farax, acaba de hablar. Aben-Aboo será nuestro rey.

—Si, si, que sea rey de Granada Aben-Aboo, exclamaron á una voz todos los que allí estaban congregados.

En aquel momento y antes de que Aben-Aboo pudiese contestar, se oyó una voz que hablaba con dificultad á causa del sobrealiento causado por la fatiga de quien hablaba.

—Pronto, exclamó, pronto capitanes, acudid: Aben-Humeya se nos escapa, tiene preparados caballos en la puerta de su casa.

El hombre que hablaba asi, era Gironcillo de la Vega, alguacil mayor de Granada por los moriscos.

La noticia de que Aben-Humeya intentaba escapar causó una gran sensacion entre turcos, moriscos y monfíes.

Especialmente los turcos expresaron su furor de una manera violenta.

—Aben-Humeya no puede escapar, dijo reposadamente Harum; la villa está cercada por mis monfíes.

—Es que tus monfíes se han dividido, dijo Gironcillo: y ó tú nos haces traicion ó te la hacen los tuyos.