Uno de estos capitanes era Harum el Geniz, y la mayor parte de sus arcabuceros monfíes.
De modo que Aben-Aboo, sin saberlo, estaba en medio de sus enemigos y se creia asegurado por ellos.
El primer hecho de Aben-Aboo despues de su proclamacion, fue proveer á Castil de ferro, de armas, artillería y municiones, y á seguida sitió la villa de Orgiva, á cuyo socorro envió don Juan de Austria al duque de Sesa.
Aben-Aboo entonces dividió en dos partes su gente, dejó la una continuando el cerco de Orgiva, y con la otra parte dió sobre las gentes del duque de Sesa, en un lugar que se llamaba entonces Calat-el-Hhajara, (castillo de la peña) y hoy Acequia de las tres peñas, y despues de muchas escaramuzas, las venció matando algunos capitanes y como hasta cuatrocientos soldados, y obligando al duque á ampararse de la noche para recoger su gente y retirarse.
Por otra parte, el capitan Francisco de Medina, abandonó la villa de Orgiva á causa de faltarle municiones y víveres, y ensoberbecido con estos triunfos Aben-Aboo, bajó por Guejar y el Puntal de la Vega, robó ganados, saqueó é incendió la villa de Medina y llegó con su ejército compuesto de monfíes, turcos y moriscos hasta media legua de Granada.
El duque de Sesa por desagravio, cargó sobre la Abuñuelas, las quemó, quemó asimismo á Restaval, Belejy, Dúdar y otros lugares, y tornó á Granada, donde don Juan de Austria se encontraba reformando la infantería.
Era ya al mes de noviembre, y el invierno se presentaba recio.
Por aquel tiempo se alzó la villa de Galera á una legua de Huesca, en tierras de Baza, lugar fuertísimo en el paso de Cartagena al reino de Granada, y no distante del de Valencia.
Defendian á Galera por órden de Aben-Aboo, cien arcabuceros turcos y berberiscos, á las órdenes del Maleh, alcaide de aquel distrito: levantóse asimismo Orce, y todos los lugares del rio de Almanzora (de la Victoria).
Crecia la insolencia de los rebeldes: Aben-Aboo, mostraba ser mas diestro, mas inteligente, mas activo y mas afortunado que lo fue Aben-Humeya; llegó hasta el punto de ponerse sobre la Silla del moro, por la parte de los montes al Sur, amenazando la Alhambra y el barrio del Realejo, aunque de allí no pasaron ni hicieron demostracion alguna, y llegando solo de noche, y retirándose de dia.