—Lo que no deja de ser extraño, porque Yuzuf-Al-Hhamar es enemigo de Dios y del rey de quien es defensor el capitan.
Miró con cierta expresion de estupor Miguel Lopez á Calpuc.
—Tú pareces extranjero: tú obedeces al emir: tú sabes algunos de sus secretos.
—Sé mas de lo que crees: soy mas poderoso de lo que crees: llego á tí como un amigo, como un hermano, para ayudarte; pero si desconfias de mí, tengo medios para alcanzar por la fuerza, por el terror, lo que necesite de ti.
Extremecióse Miguel Lopez porque comprendió perfectamente que se encontraba á merced del extranjero.
—Y qué necesitas de mí.
—Necesito que me digas cuanto sepas respecto al conocimiento del capitan con Yuzuf.
—¡Oh! para eso será necesario hacer traicion al emir.
—Elige entre serle fiel, ó morir. Por el contrario si me sirves bien, yo te protejeré.
—Y cual es tu poder.