—Si eso sucede, la religion me servirá y me sirve ya, para sufrir con valor mis desventuras.
—¡Ah! yo procuraré salvaros, como procuro salvar á mi hija y á mi esposa, si aun es tiempo.
—¡Si aun es tiempo!
—He visto una sola vez á mi esposa hace algunos dias despues de diez años de separacion y de lágrimas, y apenas he podido reconocerla. ¡Oh! ¡la desesperacion y la muerte estaban pintadas en su semblante! aun no he podido vengarla: cien veces he tenido junto á mí al infame, y un juramento horrible me ha atado las manos: cuento con vos para salvarlas y luego,... ¡quiero una venganza horrible, horrible de todo punto...! quiero que me vengue la Inquisicion!
—¡La Inquisicion!
—¡Oh! si: ese hombre es un espia de los monfíes, un renegado de Cristo.
—¿Conoceis á los monfíes?
—El rey de los monfíes contiene mi venganza por un juramento.