—Sí, despues de cuatro horribles meses que han pasado desde que nos vimos por la última vez.

—Cuatro meses que he necesitado para darme á conocer dignamente á los míos y para vengar á mi padre.

—¿Vuestro padre ha muerto? dijo apareciendo Calpuc en una puerta de la cámara.

—¡Es mi padre! dijo Estrella.

—¡El rey del desierto! exclamó Yaye.

—Y vos el emir de los monfíes, dijo Calpuc.

Entrambos se estrecharon las manos.

—Mucho he debido á vuestro padre, dijo Calpuc; sin su proteccion hubiera muerto á manos de la justicia en Andarax. Pero lo que debo al padre lo pagaré al hijo.

—¿Me dareis lo que os pida?

—¡Sí!