—Desdeñado no: alejado si.
—Sea como quieras; pero si nada te importa que yo ame á otra ¿por qué eres desgraciada?
—Porque te creia mas grande, mas noble de lo que eres en realidad.
—He pretendido olvidar, dijo por decir algo el jóven.
—¡Olvidar! ¡olvidarme!¡y para olvidarme...! ¡á mí! ¿has recurrido al amor de esa mujer? lo repito: me he engañado: yo pensé que valias mas, infinitamente mas que lo que vales.
Don Juan conoció que habia incurrido en una necedad, y para remediarla incurrió en otra, como sucede generalmente á todo el que quiere salir de una posicion falsa sin confesarse vencido.
—Rechazaste mi mano con un pretexto que no he podido comprender, dijo.
—Un hombre que ama á una mujer y no puede obtenerla, la obtiene ó muere; pero no intenta ultrajarla, contestó con dignidad Amina.
—¿No me he puesto á tu paso? contestó apelando á la dulzura el marqués.
—Conservando tu vanidad; pretendiendo que me humillase; enamorando á otras á mis ojos.