—Y... ¿qué hablaron?

—Estaba demasiado lejos para poder oir su conversacion, que por otra parte, duró muy poco; el marqués trepó por una reja y entró por un balcon en la casa de la duquesa.

—¡Ah!... ¡entró!... ¡por un balcon!

—Si, y yo, creyendo que no saldria tan pronto, he venido á avisaros, excelencia.

—Has hecho bien, Bempo, dijo tranquilamente Angiolina: es necesario que vuelvas:

Aquella especie de lazzaroni puerta.

—Espera, añadió la princesa: es necesario que vuelvas; pero no vuelvas solo.

—¿Y qué he de hacer?

—Lleva contigo cuatro de tus amigos, de tus buenos amigos; ¿me entiendes?

Bempo hizo con la cabeza un movimiento afirmativo.