Esta notó que la letra del sobre era del príncipe.

—¿Quién ha traido esta carta? dijo preocupada por aquel inesperado accidente.

—Un hombre encubierto, que no se ha detenido, señora; contestó el criado.

—Vete.

El criado salió.

Angiolina rompió la nema de la carta, y la leyó rápidamente.

—¡Ah! exclamó con un acento emanado del fondo de su alma; ¡abandonada! ¡abandonada otra vez á mí misma!

—¡Abandonada! ¿y de quién? exclamó Laurenti.

—¡De quién! ¡del príncipe! toma y lee.

Laurenti tomó la carta que conocia demasiado, y la leyó en voz alta.