—¡Lo sabeis todo!
—No importa. Contesta.
—Si.
—¿Qué mensaje has llevado al rey?
Molina de Medrano declaró al pié de la letra cuanto habia hecho desde que salió de casa del inquisidor general, y cuanto le habia mandado y dicho el rey.
—Bien; perfectamente; dijo aquel hombre: eres dócil y mereces que te tratemos bien. Firma esta declaracion.
—Pero... balbuceó el inquisidor.
—Espero que no me obligarás á tratarte con dureza.
Era tan amenazador el acento del enmascarado, que Molina de Medrano ocupó el asiento que aquel habia dejado vacío, y firmó.
—Ahora toma otro papel.