—Moriré como mueren los mártires, dijo Valdés, desmintiendo con lo trémulo de su voz lo valiente de sus palabras.
—No perdamos el tiempo en sandeces, dijo Suleiman: esta es una lucha en que has sido vencido, con las mismas armas que has querido usar contra el emir; tú has querido conocer, descubrir á los monfíes por medio de un traidor: un monfí te ha ganado por la mano, engañándote, fingiéndose cristiano y verdugo é infame como tú: acepta, pues, tu suerte, y no la hagas peor de lo que es: no nos obligues á cometer una violencia que siempre es repugnante cuando se trata de hombres que solo saben matar hombres fuertes, armados, frente á frente y con peligro.
El mismo exceso del terror operó una reaccion en el cardenal, que tentó un medio de salvacion.
—Estais jugando vuestra vida, dijo, en una empresa descabellada: un acaso puede revelar vuestra existencia en mi casa, y sois perdidos.
—¡Oh! ¡oh! ¡y cuán amoroso nos trata! dijo el monfí que habia entrado y que permanecia como un espectro amenazador, de pié delante del cardenal y con su membruda mano puesta sobre su daga.
—Os trato con la caridad de un cristiano, como debe trataros un príncipe de la Iglesia; quiero que no perdais vuestro cuerpo y vuestra alma.
—Estás procurando ganar tiempo, cardenal, dijo Suleiman, y te advierto que esto es de todo punto inutil: cualquiera que venga á tu casa encontrará en la puerta familiares, que son monfíes como yo; familiares que dirán á todo el que llegue que estás enfermo y no puedes recibir á nadie. En todo caso el que entre, no saldrá, te lo aseguramos, y si yo te pido esa órden, es solo para causar menos escándalo. ¿Qué, no tengo yo una órden tuya que me autoriza para entrar con mis alguaciles en la cárcel del Santo Oficio?
Valdés tentó un nuevo medio de salvacion.
—Puedo haceros ricos, dijo: puedo cubriros de oro; fijad el límite á vuestra ambicion, y lo que me pidais será vuestro.
—Si algo tomamos tuyo, mal clérigo, será la sangre, exclamó Jafar, sacando con un movimiento enérgico su daga de la vaina y dando un paso hácia el prelado.