—Tanto como lo creo. Cuando menos lo esperes, don Felipe, la Inquisicion irá á decirte que ha encontrado mi calabozo vacío.
—Solo un medio teneis de veros libre, duque.
—¡Ah! ¿y vienes tú, señor rey, á proponerme ese medio?
—Sí, vengo, yo, don Felipe, á quien llaman el prudente, á verte en tu calabozo (y el rey, que él era, se descubrió); vengo á hablar contigo aquí, donde nadie puede oirnos: vengo á ver hasta donde llega tu audacia, y sobre todo á escuchar yo solo tu confesion.
—Entre vosotros siempre se confiesa al que va á morir.
—¿Y crees tú que si yo quisiera vivirias mucho tiempo?
—Prueba á matarme.
—Otros que se creian fuertes y poderosos.....
—Han muerto á una sola palabra tuya, ya lo sé..... pero tú no me matarás, don Felipe.
—¿Y en que te fundas para tener esa seguridad?