Miró con doble profundidad el tabernero á Aben-Aboo.
—El Hardon, ó Pero Alonso, que es como le llamamos, tiene parte conmigo en la taberna, como la tenia con el otro tabernero. Ademas, la casa es suya y vive en ella.
—¿Cómo os llamais?
—Roque Garcia, para serviros.
—¿Sois morisco como el Hardon?
—Algo de morisco tengo.
—Entonces debeis conocerme; yo me llamo entre los moriscos Aben-Aboo.
—Pues no os conozco.
Mortificó un tanto esta respuesta al jóven que continuó.
—¿Pero conoceis al marqués de la Guardia?