—No es la ambicion la que me mueve, dijo al fin Farax, sino el amor de la patria; pero puesto que quieres que Aben-Humeya sea rey de Granada, sealo en buen hora: Dios quiera que no te arrepientas tarde, emir.

Y tomando un papel, escribió en él el nombre de Aben-Humeya, le dobló y le entregó á un secretario.

Despues, cada uno de los moriscos y de los monfíes, fue entregando su voto, y cuando se contaron, se vió que todos habian votado; cuando se abrieron los papeles se encontró escrito en todos el nombre de Aben-Humeya.

Poco despues, buscado el jóven por su tio Aben-Jahuar-el-Zaquer, fue traido á la cámara, revestido de las vestiduras reales, y proclamado rey con las mismas ceremonias que vimos al principio de este libro proclamar á Yaye emir de los monfíes en el alcázar subterráneo de las Alpujarras.

El primer acto de soberanía de Aben-Humeya, fue nombrar alguacil mayor del reino á Farax-aben-Farax, y capitan general de sus ejércitos, á su tio paterno Aben-Jahuar-el-Zaquer.

Aquella misma noche, Aben-Humeya partió acompañado de sus parciales á las Alpujarras.

Aquella misma noche tambien, partieron á la montaña, Yaye, Amina y los monfíes.

CAPITULO XIII.

Cómo estaba gobernada la villa de Cádiar.

La villa de Cádiar está situada entre lo mas montañoso de las Alpujarras, sobre una vertiente.