—¿En Granada?
—Si por cierto: en la cárcel.
—¡Bah! vuesamerced se equivoca, yo no he estado nunca en la cárcel.
—Yo me llamo don Fernando de Válor.
—¡Ah! ¡ah! ¡vuesamerced se llama don Fernando de Válor!
—¡Vas recordando....!
—No, no recuerdo muy bien:
—Mi familia ha sido muy perseguida, Barbillo, y despues de la muerte de mi hermano don Diego, he sido preso varias veces: hace diez años, lo fuí á pretexto de no sé qué conspiracion de moriscos, en que yo no habia tenido parte: pero los señores alcaldes de casa y córte, se mostraban tan severos conmigo que lo temí todo: entonces pensé en escaparme: entonces nos conocimos: tú tambien tenias miedo de ser ahorcado y querias huir: nos concertamos y tú empezaste á abrir un agujero en mi calabozo.
—Repito á vuesamerced que se equivoca.
—No perdamos el tiempo. Yo pude al fin probar mi inocencia, y fuí puesto en libertad: tú quedaste preso.