—Vuelve para morir. Ademas de esto, la Inquisicion nos visita hoy.

—¡La Inquisicion!

—Esto nos favorece: como nuestros hermanos estan poco instruidos en lo que atañe á la religion cristiana, el inquisidor Molina de Medrano, que viene encargado de la visita, se estremará con ellos: á pretexto de que son poco celosos, de que ignoran los preceptos de la religion cristiana, les amenazará, pretenderá arrebatarles sus hijos...

—Es necesario arrancar el corazon á ese clérigo, exclamó Aben-Aboo.

—¡Los monfíes! exclamó con un acento feroz Aben-Jahuar; los monfíes haran eso. El Ferih el tremendo Abd-el-Melik el Ferih, te espera esta tarde á la caida del sol en las quebraduras de la rambla de los Ciegos.

—¡Ah! ¡me espera!

—Sí; tú á mas de ser infante de Granada, eres el morisco de mas influencia en Cádiar.

—¿Y me obedecerá el Ferih?

—Ciegamente.

—¿Sabe esto el emir?