—Ha dado órdenes al Ferih para que te espere.
—¿Y qué he de hacer, tio?
—¿Qué han hecho con nosotros los cristianos?
—Nos han aterrado á fuerza de crueldades.
—Pues bien, los cristianos te han dicho lo que debes hacer.
—¡Oh! ¡oh! ¿debo hacer con los cristianos lo que los cristianos han hecho con nosotros....? ¡bien! lo haré.
—No olvides lo que hemos hablado.
—¡Oh! es muy dificil olvidarlo: mi madre y mi tia aman al emir: el emir ama á mi madre; el marqués de la Guardia está casado con la sultana Amina y tiene de ella una hija... ¿Sabeis donde está la hija de la sultana? exclamó de repente Aben-Aboo.
—Puede ser que lo sepa.
—¿Y por qué no he de saberlo yo?