[336] «Il est tant certain, qu'il fut (el Amadís) premier dans nostre langue françoise, estant Amadis Gaulois et non espagnol; et qu'ainsi soit, j'en ai trouvé encore quelques restes de un vieil livre escrit à la main en langage picard, sur lequel j'estime que les espagnols ont fait leur traduction».
[337] Tomo XXIV de la Histoire Littéraire de la France, p. 540.
[338] «Aurodonna et filii quartam partem ecclesiae de Sozello Monasterio S. Joanni de Perdorada donant». (Monumenta Portugalliæ historica. Diplomata et chartae, p. 315).
[339] Histoire Littéraire de la France, t. XXII, pp. 758-765.
[340] Introducción al poema de Flores y Blanca-Flor, p. CCIV.
[341] Flórez, España Sagrada, t. XIV, 1758, p. 136.
[342] Por parecerme demasiado absurdas no he hecho mención de algunas opiniones acerca del origen del Amadís. Así el abate Quadrio (Della Storia e Ragione d'ogni Poesia, IV, 520) menciona la de Luis Lollino, Obispo de Belluno, el cual sostenía «che fosse quest'Opera lavoro d'un incantatore di Mauritania, che sotto falso nome di christiano, essendo mahometano, e pieno di vanità magiche, lo componesse in lingua antica di Spagna».
El P. Sarmiento, en una disertación todavía inédita, que cita Gayangos, «unas veces quiero que Lobeira sea gallego y no portugués (en esto no andaba del todo descaminado, puesto que de la provincia de Orense procedía), otras que el Amadís sea la narración verídica de las amorosas aventuras de un caballero natural de la Coruña, llamado Juan Fernández de Andeiro (el que mató á puñaladas al Maestre de Avis en la corte del Rey Don Fernando); cuándo se le atribuye á Vasco Perez de Camoens, poeta del siglo XIV; cuándo al Canciller Ayala, y aun al Obispo de Burgos, D. Alonso de Cartagena». Esta última opinión apuntó D. Bartolomé Gallardo varias veces, persuadido de que el Cartagena del Cancionero General era el Obispo de Burgos y Oriana su dama. Para eludir el texto del Canciller Ayala, se empeñaba, con fútiles razones, en leer Tristán, donde los dos códices del Rimado dicen uniformemente Amadis.
Pero entre todas las conjeturas no puede negarse la palma del desatino á la de cierto abate Jacquin en unos Entretiens sur les romans, citados por Pellicer (Discurso preliminar, en su edición del Quijote, 1797, p. 44), donde se atribuye el Amadís á ¡Santa Teresa de Jesús! (nacida en 1515). Sin duda el abate francés había oído campanas y no sabía dónde, pues consta, por testimonio del P. Francisco de Ribera, biógrafo de la Santa (ampliando lo que ella misma dice en su Vida), que «se dio á estos libros con gran gusto, y gastaba en ellos mucho tiempo, y como su ingenio era tan excelente, ansí bebió aquel lenguaje y estilo, que dentro de pocos meses ella y su hermano Rodrigo Cepeda compusieron un libro de caballerías con sus aventuras y ficciones, y salió tal, que había harto que decir despues dél» (Lib. I, cap. V). No hay especie tan disparatada que no haya nacido de algo y no tenga algunas sombras y lejos de verdad.
No han faltado interpretaciones alegóricas del Amadís, para que aun en esta desgracia fuese parecido al Quijote. Un erudito de Oporto, D. José Gomes Monteiro, citado por T. Braga (Amadís de Gaula, p. 256), veía en el famoso libro una especie de poema simbólico de las Cruzadas. Amadís, Galaor y el Endriago eran Ricardo Corazón de León, Saladino y Santo Tomás de Canterbery.