¡Oh! más contraria á mi vida
Que el pedrisco á las espigas;
Más que las viejas ortigas
Intratable y desabrida;
Más pujante
Que herida penetrante;
Más soberbia que el pavón;
Más dura de corazón
Que el diamante.

Siralvo

Más dulce y apetitosa
Que la manzana primera;
Más graciosa y placentera
Que la fuente bulliciosa;
Más serena
Que la luna clara y llena;
Más blanca y más colorada
Que clavellina esmaltada
De azucena.

Alfeo

Más fuerte que envejecida
Montaña al mar contrapuesta;
Más fiera que en la floresta
La brava osa herida;
Más exenta
Que fortuna; más violenta
Que rayo del cielo airado;
Más sorda que el mar turbado
Con tormenta.

Siralvo

Más alegre sobre grave
Que sol tras la tempestad,
Y de mayor suavidad
Que el viento fresco y suave;
Más que goma,
Tierna y blanca, cuando asoma;
Más vigilante y artera
Que la grulla, y más sincera
Que paloma.

Alfeo

Más fugaz que la corriente
Entre la menuda hierba;
Y más veloz que la cierva
Que los cazadores siente;
Más helada
Que la nieve soterrada
En los senos de la tierra;
Más áspera que la sierra
No labrada.

Siralvo