Si como Lusitano vas, yo fuese...
Vandalio, si de estar muy descontento...
[686] D. Luis Zapata escribía entre los años 1582 y 1593.
[687] Provas da Historia Genealogica da Casa Real Portugueza (Lisboa, 1744), III, p. 75. Memoria das pessoas que vieram com a Princeza D. Joana. «Jorje de Montemayor tem por meu apousentador outro tanto (es á saber mil reis de ordenado) e maes lhe hão de dar dez mil reis para ajuda de custo por alvará meu aparte, que-dando-lhe satisfaçam d'elles os não aja d'ahi em diante, e he todo o que ha de haver corenta mil reis».
[688] Con otro poeta quinhentista de menos importancia, Pero de Andrade Caminha, tuvo relaciones literarias Jorge de Montemayor, que parece haber vivido con él en Lisboa. Hay una epístola de Caminha á Montemayor y dos juguetes de uno y otro con los mismos consonantes (Poesías de Caminha, publicadas por el Dr. Priebsch, Halle, 1898, p. 391).
Al campo de Mondego nos salgamos,
Al pie del alto fresno, sobre el rio
Que los pastores tanto celebramos.
Iamas te olvidaré, Mondego mio,
Ni aun olvidarte yo será en mi mano,
Si no fuere por muerte ó desvario...
Aquella alta arboleda, aquella vida
Que a su sombra el pastor cansado lleva,
Y el ave oye cantar de amor herida:
Aquel ver madurar la fruta nueva,
Aquel ver cómo está granado el trigo,
Y el labrador que el lino a empozar lleva:
Y ver a Gil hablar con Juan su amigo,
Debaxo de una haya en sus amores
Para que de sus males sea testigo:
Y ver Iuana en la fuente coger flores,
Su soledad contando a Catalina
Y Catalina a ella sus amores:
Y ver venir a Ambrosia su vezina
Cantando «por mi mal te vi, ribera»,
Deshojando una rosa o clavellina:
Verla topar a Alonso, y como quiera
Adereçar la toca y componerse,
Como si sobre acuerdo lo hiziera,
Y verla cómo muestra no dolerse
De su dolor, y el triste estar llorando
Y ella en secreto lloro deshazerse.
Pues quién, señor, tal vida está trocando
Por revoltosa vida cortesana,
Que con un falso gusto va engañando?
Pues qué si el pastor pasa la mañana
Tratando con las Musas sutilmente,
Y muestra alli su gracia soberana:
Y con la fresca tarde a la corriente
El cuévano va a echar con gran cuidado
De yllo a levantar el dia siguiente,
Y estando de la pesca ya enfadado,
La cautelosa red arma al conejo
Que en su cueva se está muy encerrado?
No puede un hombre alli hazerse viejo,
Ni hasta que lo sea morir puede,
Pues para bien vivir tiene aparejo,
Y aun para bien morir si alli succede.
(Fols. 111 vto. y 112 del Cancionero).
[690] Las obras de George Montemayor, repartidas en dos libros y dirigidas a los muy altos y muy poderosos señores don Iuā y doña Iuana, Principes de Portugal. En Anvers. En casa de Iuan Stcelsio, Año de M.D.LIIII. (Al fin): Fue impreso en Anvers, en casa de Iuan Lacio, 1554. 12.º.
Las obras de amores llegan hasta el folio 74, donde empiezan con nuevo frontis las de devoción.
Mr. Archer M. Huntington posee una edición de las Obras de Amores de George de Montemayor, sin lugar de impresión, pero del mismo año 1554. La describe minuciosamente, dando el título y primer verso de todas las composiciones, el Sr. Marqués de Jerez en el Homenaje á Menéndez y Pelayo (Madrid, 1899), tomo II, pp. 639-644.