Miçilo.—Pocos çapateros has visto te entender con filosofos. A mi alo menos, poco me vaga para entender con ellos.
Gallo.—Pues mira que este fué el hombre mas sabio que huuo en su tiempo, y este afirmo y tuvo por çierto que las almas después de criadas por Dios passauan de cuerpos en cuerpos. Probaua con gran efficaçia de argumentos: que en qualquiera tiempo que vn animal muere, está aparejado otro cuerpo en el vientre de alguna hembra en dispusiçion de reçibir alma, y que a este se passa el alma del que agora murió. De manera, que puede ser que una mesma alma auiendo sido criada de largo tiempo haya venido en infinitos cuerpos, y que agora quinientos años huuiese sido rey, y despues vn miserable azacan[298], y ansi en vn tiempo vn hombre sabio, y en otro vn neçio, y en otro rana, y en otro asno, cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir esto?
Miçilo.—Por çierto, yo nunca oy cuentos ni musicas mas agraçiadas que aquellas que hazen entre si quando en mucha priesa se encuentran las hormas y charanbiles con el tranchete.
Gallo.—Ansi parece ser eso. Porque la poca esperiençia que tienes de las cosas te es ocasion que agora te escandalizes de ver cosa tan comun a los que leen.
Miçilo.—Por çierto que me espantas de oyr lo que dizes.
Gallo.—Pues dime agora, de dónde piensas que les viene á muchos brutos animales hazer cosas tan agudas y tan ingeniosas que avn muy enseñados hombres no bastaran hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del elefante, del tigre, lebrel y raposa? ¿Que has visto hacer a vna mona, que se podria dezir de aqui a mañana? Ni habrá quien tanto te diga como yo si el tiempo nos diesse a ello lugar, y tú tuuieses de oyrlo gana y algun agradeçimiento. Porque te hago saber que ha mas de mil años que soy criado en el mundo, y despues acá he viuido en infinitas differençias de cuerpos, en cada vno de los quales me han aconteçido tanta diuersidad de cuentos, que antes nos faltaria tiempo que me faltasse a mi que dezir, y a ti que holgasses de oyr.
Miçilo.—O mi buen gallo, qué bienauenturado me seria el señorio que tengo sobre ti, si me quissieses tanto agradar que con tu dulce y sabrosa lengua me comunicasses alguna parte de los tus fortunosos aconteçimientos. Yo te prometo que en pago y galardon de este inextimable seruiçio y plazer te dé en amaneçiendo la raçion doblada, avnque sepa quitarlo de mi mantenimiento.
Gallo.—Pues por ser tuyo te soy obligado agradar, y agora más por ver el premio reluzir.
Miçilo.—Pues, aguarda, ençenderé candela y ponermehe a trabajar. Agora comiença, que oyente tienes el mas obediente y atento que nunca a maestro oyó.
Gallo.—O dioses y diosas, favoreced mi flaca y dezlenable memoria.