Miçilo.—¿Qué dizes? ¿Eres hereje ó gentil, cómo llamas á los dioses y diosas?
Gallo.—Pues, cómo y agora sabes que todos los gallos somos françeses como el nombre nos lo dize, y que los françeses hazemos deso poco caudal? Principalmente despues que hizo liga con los turcos nuestro Rey, truxolos alli, y medio proffesamos su ley por la conuersaçion[299]. Pero de aqui adelante yo te prometo de hablar contigo en toda religion.
Miçilo.—Agora pues comiença, yo te ruego, y has de contar desde el primero dia de tu ser.
Gallo.—Ansi lo haré; tenme atençion, yo te diré cosas tantas y tan admirables que con ningun tiempo se puedan medir, y sino fuese por tu mucha cordura no las podrias creer. Dezirte he muchos aconteçimientos de grande admiraçion, verás los honbres conuertidos en vestias, y las vestias conuertidas en honbres y con gran façilidad. Oyrás cautelas, astuçias, industrias, agudeças, engaños, mentiras y trafagos en que a la contina enplean los honbres su natural, verás en conclusion como en vn espejo lo que los honbres son de su natural inclinaçion, por donde juzgarás la gran liberalidad y misericordia de Dios.
Miçilo.—Mira, gallo, bien, que pues yo me confio de ti, no piensses agora con arrogançias y soberuia de eloquentes palabras burlar de mi contándome tan grandes mentiras que no se puedan creer, porque puesto caso que todo me lo hagas con tu eloquençia muy claro y aparente, auenturas ganar poco interes mintiendo a vn honbre tan bajo como yo, y hazer injuria a ese filosofo Pithagoras que dizes que en otro tiempo fueste y al respeto que todo honbre se deue á sí. Porque el virtuoso en el cometimiento de la poquedad no ha de tener tanto temor a los que la verán, como a la verguença que deue auer de si.
Gallo.—No me marauillo, Miçilo, que temas oy de te confiar de mi que te diré verdad por auer visto una tan gran cosa y tan no vsada ni oyda de ti como ver vn gallo hablar. Pero mira bien que te obliga mucho, sobre todo lo que has dicho, a me creer, considerar que pues yo hablé, y para ti que no es pequeña muestra de deydad, a lo qual repugna el mentir; y ya quando no me quisieres considerar mas de gallo confia de mi, que terné respecto al premio y galardon que me has prometido dar en mi comer, porque no quiero que me acontezca contigo oy lo que aconteçio a aquel ambicioso musico Euangelista en esta çiudad. Lo qual por te hazer perder el temor quiero que oyas aqui. Tu sabras que aconteçio en Castilla vna gran pestelençia, (año de 1525 fue esta pestelençia)[300] que en un año entero y más fue perseguido todo el Reyno de gran mortandad. De manera que en ningun pueblo que fuesse de algunos vezinos se sufria viuir, porque no se entendia sino en enterrar muertos desde que amanecia hasta en gran pieza de la noche que se recogian los hombres descansar. Era la enfermedad un genero de postema naçida en las ingles, sobacos ó garganta, a la qual llamaban landre. De la qual siendo heridos suçedia vna terrible calentura, y dentro de veynte y cuatro horas heria la postema en el coraçon y era çierta la muerte. Conuenia huyr de conuersaçion y compañia, porque era mal contagioso, que luego se pegaua si auia ayuntamiento de gentes, y ansi huyan los ricos que podian de los grandes pueblos a las pequeñas aldeas que menos gente y congregaçion huuiesse. Y despues se defendia la entrada de los que viniessen de fuera con temor que trayendo consigo el mal corrompiesse y contaminasse el pueblo. Y ansi aconteçia que el que no salia temprano de la çiudad juntamente con sus alhajas y hazienda; si acaso saliese algo tarde, quando ya estaua ençendida la pestelencia andaua vagando por los campos porque no le querian acoxer en parte alguna, por lo qual sucedia morir por alli por mala prouision de hambre y miseria corridos y desconsolados. Y lo que más era de llorar, que puestos en la neçesidad los padres, huyan dellos los hijos con la mayor crueldad del mundo, y por el semejante huyan dellos los padres por escapar cada qual con la vida. Y suçedia que por huyr los sacerdotes el peligro de la pestelençia, no auia quien confesasse ni administrasse los sacramentos, de manera que todos morian sin ellos, y en el entierro, o quedauan sin sepoltura, o se echauan veynte personas en una. Era, en suma, la mas trabajada y miserable vida y infeliz que ninguna lengua ni pluma puede escriuir ni encareçer. Teniasse por conueniente medio, do quiera que los honbres estauan exerçitarse en cosas de alegria y plazer, en huertas, rios, fuentes, florestas, xardines, prados, juegos, bayles y todo genero de regoçijo; huyendo a la contina con todas sus fuerças de qualquiera ocasion que los pudiesse dar tristeza y pesar. Agora quiero te dezir vna cossa notable que en esta nuestra çiudad passó; y es que se tomó por ocupacion y exerçiçio salutifero y muy conueniente para euitar la tristeza y ocasion del mal hazer en todas las calles, passos, o lo que los antiguos llamaron palestras o estadios, y porque mejor me entiendas digo que se hazian en todas las calles vnos palenques que las cerrauan con vn seto de madera entretexida arboleda de flores, rosas y yeruas muy graciosas, quedando sola vna pequeña puerta por la qual al principio de la calle pudiessen entrar, y otra puerta al fin por donde pudiessen salir, y alli dentro se hazia vn entoldado talamo[301] o teatro para que se sentassen los juezes, y en cada calle auia vn juego particular dentro de aquellos palenques o palestras. En vna calle auia lucha, en otra esgrima, en otra danza y bayle; en otra se jugauan virlos, saltar, correr, tirar barra; y a todos estos juegos y exerçiçios hauia ricas joyas que se dauan al que mejor se exercitasse por premio, y ansi todos aqui venian a lleuar el palio, o premio ricamente vestidos[302] o disfraçados que agradaban[303] mucho a los miradores y adornauan la fiesta y regocijo. En vna calle estaua hecho vn palenque de mucho más rico, hermoso y apazible aparato que en todas las otras. Estaua hecho vn seto con muchos generos y diferencias de arboles, flores y frutas, naranjos, camuessos, çiruelas, guindas, claveles, azuçenas, alelies, rosas, violetas, marauillas y jazmines, y todas las frutas colgauan de los árboles que juzgaras ser allí naturalmente nacidas[304]. Auia a vna parte del palenque vn teatro ricamente entoldado, y en él auia vn estrado: debajo de vn dosel de brocado estauan sentados Apolo y Orfeo prinçipes de la musica de bien contrahechos disfrazes. Tenia el vno dellos en la mano vna bihuela, que dezian auer sido aquella que hubieron los insulanos de Lesbos; que yua por el mar haziendo con las olas muy triste musica por la muerte de su señor Orpheo quando le despedaçaron las mujeres griegas, y cortada la cabeça juntamente con la vihuela la echaron en el Negro Ponto, y las aguas del mar la lleuaron hasta Lesbos, y los insulanos la pusieron en Delphos en el templo de Apolo, y de alli la truxieron los desta çiudad para esta fiesta y desafio[305]. Ansi dezian estos juezes que la darian por premio y galardon al que mejor cantasse y tañiesse en vna vihuela, por ser la mas estimada joya que en el mundo entre los musicos se podia auer. En aquel tiempo estaua en esta nuestra çiudad vn honbre muy ambiçioso que se llamaba Euangelista, el qual avnque era mançebo de edad de treynta años y de buena dispusiçion y rostro, pero era muy mayor la presunçion que de si tenia de passar en todo a todos. Este despues que obo andado todos los palenques y palestras, y que en ninguno pudo auer vitoria, ni en lucha, ni esgrima, ni en otro alguno de aquellos exerçiçios, acordó de se vestir lo mas rico que pudo ayudandose de ropas y joyas muy preçiadas suyas y de sus amigos, y cargando de collares y cadenas su cuello y onbros, y de muchos y muy estimados anillos sus dedos, y procuró auer vna vihuela con gran suma de dinero, la qual lleuaua las clauijas de oro, y todo el mastil y tapa labrada de vn taraçe de piedras finas de inestimable valor, y eran las maderas del cedro del monte Libano, y del ebano fino de la insula Meroe, juntamente con las costillas y cercos. Tenia por la tapa junto a la puente y lazo pintados del mesmo taraçe a Apolo y Orpheo con sus vihuelas en las manos de muy admirable official que la labró. Era la vihuela de tanto valor que no auia preçio en que se pudiesse estimar. Este como entró en el teatro, fue de todos muy mirado, por el rico aparato y atauio que traya. Estaua todo el teatro lleno de tapetes y estançias llenas de damas y caualleros que auian venido a ver diffinir aquella preciosa joya en aquella fiesta posponiendo su salud y su vida. Y como le mandaron los juezes que començase a tañer esperando dél que lleuaria la ventaja al mesmo Apolo que resuçitase. En fin, él començo a tañer de tal manera que a juizio razonable que no fuese piedra pareçeria no saber tocar las cuerdas mas que vn asno! Y cuando vino a cantar todos se mouieron a escarnio y risa visto que la cançion era muy fria y cantada sin algun arte, gracia, y donayre de la musica. Pues como los juezes le oyeron cantar y tañer tan sin arte y orden esperando dél el extremo de la musica, hiriendole con vn palo y con mucho baldon fue traydo por el teatro diciendole vn pregonero en alta voz grandes vituperios, y fue mandado por los juezes estar vilissimamente sentado en el suelo con mucha inominia a vista de todos hasta que fue sentenciado el juizio, y luego entro vn mançebo de razonable disposiçion y edad, natural de vna pequeña y baja aldea desta nuestra çiudad, pobre, mal vestido y peor atauiado en cabello y apuesto. Este traya en la mano una vihuela grosera y mal dolada de pino y de otro palo comun, sin polideza ni afeyte alguno. Tan grosero en su representaçion que a todos los que estauan en el teatro mouio a risa y escarnio juzgando que este tambien pagaria con Euangelista su atreuimiento y temeridad, y puesto ante los juezes les demandó en alta voz le oyessen, y despues de auer oydo a aquellos dos tan señalados musicos en la vihuela Torres Naruaez y Macotera, tan nombrados en España que admirablemente auian hecho su deuer y obligacion, mandaron los juezes que tañese este pobre varon, que dixo auer por nombre Tespin. El qual como començo a tañer hazia hablar las cuerdas con tanta exçelençia y melodia que lleuaua los honbres bobos, dormidos tras si; y a vna buelta de consonancia los despertaua como con vna vara. Tenia de voz vn tenor admirable, el qual quando començo a cantar no auia honbre que no saliesse de si, porque era la voz de admirable fuerça, magestad y dulçor. Cantaba en vna ingeniosa composicion de metro castellano las batallas y vitoria del Rey catolico Fernando sobre el Reyno y çiudad de Granada, y aquellos razonamientos y auiso que pasó con aquel antiguo moro Auenamar, descripçion de Alixares, alcazar y meschita. Los juezes dieron por Tespin la sentençia y vitoria, y le dieron la joya del premio y trihunfo, y luego voluiendose el pregonero á Euangelista que estaua miserablemente sentado en tierra le dixo en alta voz: ves aqui, o souerbio y ambiçioso Euangelista qué te han aprouechado tus anillos, vihuela dorada y ricos atauios, pues por causa dellos han aduertido todos los miradores mas a tu temeridad, locura, ambiçion y neçedad, quando por sola la apariençia de tus riquezas pensaste ganar el premio, no sabiendo en la verdad cantar ni tañer. Pues mentiste a ti y a todos pensaste engañar serás infame para siempre jamas por exemplo del mentir, lleuando el premio el pobre Tespin como musico de verdad sin aparençia ni fiçion. Esto te he contado, Miçilo, porque me dixiste que con aparato de palabras no pensasse dezirte grandes mentiras, yo digo que te prometo de no ser como este musico Euangelista, que quiso ganar el premio y joya con solo el aparato y apariencia de su hermosura y riqueza, con temor que despues no solamente me quites el comer que me prometes por galardon, pero avn me des de palos, y avn por mas te asegurar te hago juramento solemne al gran poder de dios; y,
Miçilo.—Calla, calla gallo, oyeme,—dime, y no me prometiste al prinçipio que hablarias conmigo en toda religion?
Gallo.—Pues en qué falto de la promesa?
Miçilo.—En que con tanta fuerça y behemencia juras a dios.
Gallo.—Pues no puedo jurar?