SILVANO
Pues cuando te me muestras amorosa,
Lúcida mía hermosa,
muy humilde te soy, seime benina.
Regala, diosa, esta ánima mezquina,
que mi fineza es dina
de que tu gallardía me entretenga.
BATTO
Si quiere Amor que mi vivir sostenga,
de Tirrena me venga
el remedio, que es malo de otra parte.
Mira que de mi pecho no se parte,
Tirrena, por amarte,
un Etna fiero, un Mongibelo ardiente.
SILVANO
Si yo dijesse la que mi alma siente,
cuando me hallo ausente,
de tu grande beldad, Lúcida mía,
Etnas y Mongibelos helaría,
porque su llama es fría,
con la que abrasa el pecho de Silvano.
BATTO
Cuando en mi corazón metió la mano,
sin dejarme entendello,
robóme Amor la libertad con ella,
dejando en lugar della
el duro yugo que me oprime el cuello.
SILVANO
El duro yugo que me oprime el cuello,
por blando le he tenido
llevado del dulzor de mi deseo,
por quien de Amor me veo
menos pagado y más agradecido.