Jerónimo.—Confórmanse en esso con el desafuero de Mahoma, el cual mandó que su ley se defendiese con armas y no con razones, y esto es claro que lo hizo por la poca razón que hay en ella para defenderse.
Albanio.—No niego yo, señor Antonio, que vuestras razones no vayan muy bien fundadas; pero tengo por recia cosa que queréis con ellas abatir y deshacer la nobleza de la sangre confirmada por tantos descendientes como vemos que hay en los linajes antiguos, en los cuales, aunque el primero haya hecho el principio y se le haya dado por ello la gloria y honra que merece, no por eso son de menos merecimientos los que siguieron sus pisadas, á los cuales, si por ventura se les offreciera cosa en que poder mostrar su valor, no lo hicieran menos, y pudiera ser que se mostraran más valerosos. Y assí lo que vois hacéis es juzgar sin oir las partes y sin tener información ni averiguación de la justicia que tienen.
Antonio.—Essa información y experiencia no estoy yo obligado á hacerla, ni ninguno, para juzgar lo que exteriormente parece; los que quisieren ser remunerados con el premio de la honra, la han de hacer de sí mesmos y dar testimonio dello con las obras que hicieren, porque sería tomar cuidado de cosas ajenas sin que á nosotros nos fuese encargado. Los que pretenden la ganancia pretendan el trabajo y hacernos ciertos de que la merecen, que si esa consideración hubiésemos de tener, muchos hombres de bajos y humildes estados hay que si se les ofreciesen casos en que mostrar el valor de sus ánimos y el esfuerzo de sus corazones, no deberían en ellos nada á los que más presumen. Assí que yo quiero tener en más á los que hacen grandes hazañas que á los que las podrían hacer no las haciendo; que también podría cada uno de nosotros ser un rey y no lo somos, y no por esso nos tienen en tanto como á los reyes.
Albanio.—Todo lo que habéis dicho me parece bien si el decreto de San Gregorio no sonase lo contrario, en el cual declara que ha de ser más estimado y honrado el hijo del bueno que es bueno que no el que por su persona tiene este merecimiento, y la razón para que esto sea así es de tan gran fuerza, que yo no le hallo contradicción ninguna ni argumento que pueda desbaratarla, la cual os quiero poner en término que me podáis responder á ella si hallareis qué poder decir para confundirla.
Antonio.—Proponed, que yo iré respondiendo como supiere, aunque, según la habéis encarecido, desde agora me puedo dar por concluso; pero todavía tengo creído que no faltará respuesta, y mejor de la que vos pensáis.
Albanio.—Decidme: si un religioso reza sus horas canónicas con mucho cuidado y devoción, y un seglar hace lo mismo y en la misma igualdad, ¿cuál de ellos merecerá mayor premio y será digno de más gloria?
Antonio.—Paréceme que el religioso, porque assí como tendría mayor pena y mayor castigo no cumpliendo con la obligación que tiene sobre sí, assí es justo que se le dé mayor premio por hacerlo que es obligado; que de otra manera sería notorio agravio el que recibiese, y como Dios sea juez tan justo, quiere que sean iguales en la gloria y en la pena, para que el que fuere digno de más crecida pena también lo sea para llevar más crescida la gloria.
Albanio.—Lo cierto habéis respondido, y de vuestra respuesta sale la razón que he dicho, y así me responded á lo que diré: ¿cuál es digno de mayor infamia, uno que es de muy buen linaje y hace alguna vileza ó cosa fea de que pueda ser reprehendido, ó uno que ha alcanzado valor por su sola persona y comete la misma vileza haciendo lo que no debe?
Antonio.—El que ha ganado el merecimiento y valor por su persona.
Albanio.—Pues ¿cómo puede ser esso, que vos mesmo os contradecís, porque esta razón tiene la mesma fuerza que la pasada? Claro es y notorio á todos que mayor obligación tiene un bueno á obrar cosas buenas y virtuosas que uno que no lo es tanto, digo en la calidad y linaje, y así por esta obligación que tiene sobre sí merece mayor premio y honra en ser bueno siguiendo la virtud de sus pasados, que no el que es de bajo y oscuro linaje; porque éste no está tan obligado á usar de aquella bondad, y así como al bueno se le ha de dar mayor premio por esto, es digno de mayor infamia si se desvía del camino que fundó el que dió principio á su linaje y siguieron los que dél han procedido, y si es digno de mayor infamia faltando á su obligación, justo será que se le dé mayor honra sin contradicción ninguna.