Aplaca de mi alma los ardores,

Que no es razón que del cristal me prives

Cuando muere de sed el alma mía.

Vesme sin alegría,

Y tú cruel conmigo,

Morir me dejas, y con ser testigo

De las penas que paso,

No me socorres cuando más me abraso.

Cuando morir me dejas,

Y mirarme no sientes con fieros accidentes,