Y pues de mí se olvida,

Venga la muerte, acábese la vida,

Y vivan en mis ojos

Eternamente lágrimas y enojos.

Canción triste, si obligas

A mi dueño querido,

Inmortal vivirás de eterno olvido;

Y si no moriremos

En la desdicha que los dos tenemos.

Menos que esto había ya menester Octavia, porque ya amaba a Carlos más que fuera razón; que en esto se ve cuán flacas son las mujeres, que no saben perseverar en el buen intento; y aun por esta parte disculpo a los hombres en la poca estimación que hacen de ellas; mas disculpemos los yerros de amor con el mismo amor; y así, abriendo la ventana le llamó diciendo: