—Tal vez es su sola desdicha el que esa mujer no conoce la inmensidad de su pena, ni el amor que la vuelve loca: desde aquel día, amó a don Enrique, y él, que por razones de política estaba casado con doña Juana Manuel, le ocultó su nacimiento y su posición, fingiéndose un simple escudero para poderla ver.

»Cuando las fatigas de la guerra y lo avanzado de mi edad me obligaron a buscar el reposo en esta ciudad, vos, señor, enamorado también de esa niña desde el día mismo en que se prendó de ella don Enrique, alcanzasteis de él permiso para venir a acompañarme, y la habéis visto todos los días bajo el nombre de don García, hijo de un hidalgo de Lerma.

—¿Por qué no declaraste al rey que yo era su hermano, después de su coronación?

—¡Ah, señor! Yo sabía que don Enrique había clavado su daga en el pecho de su hermano: herido don Tello, muertos don Fadrique, don Juan y don Fernando, ¡solo vos podíais hacerle sombra y temblé por vuestra vida!

»Hoy he visto a la infanta: la desdichada ha perdido casi enteramente la razón, y estoy persuadido de que la causa de esta desgracia es el invencible amor que profesa al rey. Yo puedo reclamar a vuestra hermana con el pergamino que escribí y que tengo en mi poder, del todo igual al que puse a su lado cuando la deposité en casa de Urraca. ¿Qué debemos hacer, señor? Decidlo vos, mandad.

Calló el conde de Carrión, esperando la contestación del infante: mas este, con la frente apoyada en la mano, permaneció silencioso e inmóvil.

—¡Muera yo! —dijo por fin el generoso joven, levantándose de súbito, y clavando sus ojos en el cielo—; muera yo, si no puedo dominar ese fatal amor, pero al menos sálvese la honra de mi hermana, y sálvese mi hermano de cometer el más horrible de los crímenes.

Luego, mirando de nuevo al anciano, preguntó:

—¿Tienes alguna prueba que atestigüe el nacimiento real de Berenguela y el mío?

—Ninguna, señor: vuestro padre confiaba enteramente en mi lealtad, y no me dio documento ni escrito alguno para la seguridad de sus hijos; lo rápido e inopinado de su muerte no le dio lugar a tomar ninguna medida acerca de este punto.