--¡Porque ni sienten ni piensan; porque esa frivolidad basta para llenar su tiempo y divertirlas; porque no tienen recursos en sí mismas; en una palabra, hija mia, porque miran siempre á la tierra y jamas al cielo! Pero eso no da la felicidad, ni la alegría, ni áun la tranquilidad: adquiere la costumbre de preguntarte cada noche al recogerte: ¿Qué he hecho hoy?--y verás qué dolor sientes al tener que contestarte:--Nada que valga algo.--¡Luégo he arrojado un dia al abismo! Diem perdidi, como decia el Emperador Tito.
--Pero señor,--observó un jóven elegante y perfumado que se hallaba presente tambien,--¿se ha de retirar la señora de todo trato? ¿Bella, rica, libre, pues es viuda, y en lo más florido de la juventud, va á dedicarse sólo á pensar y á sentir? ¿Y el buen tono? ¿Y su proverbial elegancia? ¿Se ha de eclipsar? ¿Se ha de morir moralmente?
--No, señor, ántes por el contrario, le aconsejo una resurreccion á la dicha, á la paz consigo misma: que entre todas esas innumerables visitas elija aquellas que le sean más simpáticas ó que sean verdaderamente distinguidas por sus talentos y virtudes: que elija, en una palabra, lo que le agrade, lo que pueda amar, ó á lo ménos estimar; para la amistad, que se dedique más á conquistar afectos que á provocar envidias; más á ser amiga que á ser rival; más á ser útil que á deslumbrar; que desee más ser querida por sus bondades que ser citada por modelo de elegancia, y que prefiera la dulce intimidad de algunas pocas y elegidas personas, al gran círculo en el que sólo se admiran sus trajes y sus prendidos sin pensar en las nobles cualidades de su carácter y de su corazon.
Mi amiga besó tiernamente la mano de su tio, prometiéndole así, de una manera tácita, seguir sus consejos.
CUALIDADES Y DEFECTOS.
I.
Mis amadas lectoras--pues yo no me atrevo á hablar á los hombres acerca de mis opiniones--mis amadas lectoras, ¿no habeis notado alguna vez que hay personas insufribles en el trato íntimo, y á las que, sin embargo, la sociedad aclama como modelo de todas las virtudes?
Para que entendais lo que os pregunto, os voy á citar un ejemplo.
Conozco yo una madre y una hija en contínua y perfecta disidencia en el interior de su casa, á pesar de juzgarlas todo el mundo, como vulgarmente se dice, unidas por el más tierno afecto.