Es uno de los más dulces lazos del género humano. Es el término que separa el cariño de la indiferencia. En las mujeres, así como en los hombres, es el primer eslabon de la cadena de la amistad. Entre un hombre y una mujer es el primero de la cadena del amor.
Los lazos de la simpatía son fuertes y durables: son gratos, expansivos, libres de toda sujecion, porque la simpatía no nace de las leyes del deber, ni nace de la gratitud, ni es esclava de las exigencias de la sociedad.
La simpatía es espontánea, brota en el corazon como brota una madreselva en las tapias de un huerto ó de un patio.
La simpatía y la modestia jamas se separan, sobre todo en la mujer: porque la simpatía que ésta inspira es casi siempre emanada ó nacida de su modestia.
II.
La modestia tiene dos manifestaciones.
Modesta es la mujer que en su porte, en su traje y en sus modales, conserva aquella dulce dignidad que le impide todo movimiento indecoroso ó poco conveniente.
Y modesta es la que ningun alarde hace de su mérito, la que le deja adivinar ó que se descubra sólo por su propio brillo.
Sea cualquiera de estas dos formas la que tome la modestia, cautiva siempre.
La alabanza propia envilece, ha dicho un sabio, y esto lo vemos confirmado todos los dias.