La amistad es un comunismo de penas y de placeres, de dicha y de llanto, al que nada se puede comparar, cuando está basado en profunda y verdadera estimacion; pero esto lo encuentran pocos hombres, áun ménos mujeres, y no se puede tampoco conseguir sin poner mucho de tolerancia y generosidad, pues no hemos de exigirlo todo sin dar nada.
Se ha notado mil veces que la amistad más acendrada ha nacido de los más extraños contrastes; y todos los dias estamos viendo amigos unidos por el más tierno afecto, que son muy diferentes en caractéres y costumbres.
Pero en nuestro sexo, entre las mujeres, la amistad es muy difícil, y casi pudiera decirse que es imposible; porque la emulacion quebranta el afecto apénas éste ha nacido, ó la irreflexion hace ofrecer un cariño que en breve se conoce que es imposible dar, ya por incompatibilidad de caractéres, ya por convencernos de que las bellas prendas que suponiamos no existian más que en nuestra imaginacion entusiasta.
Es, pues, mil veces preferible á sufrir un desengaño el reflexionar ántes de ofrecer nuestra amistad y estar seguras de que la persona que á primera vista nos parece simpática, es--á lo ménos por las cualidades del corazon--digna de ella; porque no hay nada más ridículo que esos lazos, tan pronto formados como llegados á su más íntima estrechez y que se rompen en breve, con un estrépito que hace formar mala idea del carácter y del corazon de la mujer.
EL LUJO.
I.
Cuando veo á las niñas vestidas desde los ocho años con trajes que son una reproduccion en miniatura de los de sus madres; cuando las veo con vestidos completamente bordados que cuestan seiscientos y mil reales, con cintas en el talle de á dos duros la vara, con sombreros de paja de arroz guarnecidos de plumas y flores costosísimas, con botas de raso, con guantes largos y con encajes en el cuello y las mangas; cuando veo así vestidas á las niñas, siento como una impresion de tristeza en el alma.
¿Cómo se exigirá de estas criaturas el amor á la sencillez, la modestia, tan encantadora en la mujer, cuando tengan más edad?
¿Cómo se les reprenderán las pretensiones exageradas y el amor al lujo, cuando la coquetería, natural en la adolescencia, ocupe el sitio de la inocencia de la infancia?