Poco á poco, insensiblemente, el ánimo de esas pobres mujeres se va empequeñeciendo, y su alma se llena de tinieblas; cuando la juventud ha pasado, y con ella las ilusiones y la belleza; cuando se ven aisladas, solas y tristes, el tedio las consume, y no saben qué hacer de sus eternos dias, de sus solitarias noches.

Es, pues, preciso acostumbrar á las niñas á que amen la sencillez, y vestirlas de una manera esmerada y elegante, pero todo lo modesta posible; si la suerte les ha favorecido con los dones de la fortuna, podrán aumentar sus gastos cuando, en la plenitud de su razon, puedan calcular aquéllos y sus ingresos, con la saludable valla de las costumbres modestas; si esta misma fortuna sufre reveses, no padecerán las crueles privaciones de los goces de la vanidad, tan punzantes, y á la vez tan áridos.

III.

Para que las niñas tengan aficiones más elevadas que la pasion del lujo, debe procurarse que se acostumbren á la lectura y al trabajo; aunque la principal ocupacion de las niñas debe sér la costura y el cuidado de las cosas útiles, como la confeccion de la lencería de la casa, y la de sus propios vestidos, es tambien utilísimo bajo el punto de vista de su dicha y de su tranquilidad, el que tomen aficion y apego á las labores de adorno, como toda clase de bordados, flores artificiales, disecacion de flores y pájaros, y cuidado de macetas delicadas, jardineras, etc., etc.

Estos cuidados que ocupan la imaginacion mucho más que la costura, estas labores de capricho y agradables, absorben la atencion de las niñas y les hacen pasar horas deliciosas, porque disfrutan del goce de crear cosas bonitas, y hallan en estas obras un inocente orgullo, cuando las han terminado, y en tanto las llevan á cabo.

Sabido es lo mucho que entretienen las obras de tapicería, por la combinacion de los colores y primor de los detalles; y estas obras, muy caras, casi imposibles, para las niñas hijas de las familias modestas, son para las de opulenta fortuna un antídoto, un preservativo saludable. ¡Tan cierto es que las cosas varian de carácter, segun á quien se refieren!

Es tambien muy útil el procurar que las niñas cultiven las artes y hagan de ellas un estudio serio; ya porque en nuestra época todo es mudable y pueden servirles un dia de medios de vida, y ya porque las distraen agradable y constantemente, haciéndolas amables á todos.

La música y la pintura ocupan de tal suerte á las jóvenes que han nacido verdaderamente artistas, que en su arte cifran toda su dicha, y á veces el arte les hace las veces de los afectos perdidos, ó no hallados en este valle de tristezas.

IV.

No solamente en las telas es de mal gusto el lujo excesivo para las niñas; lo es tambien en las hechuras: los volantes, los encajes, los flecos caros, las pasamanerías, todo adorno costoso está proscrito para los niños en el extranjero, y, sobre todo, en Inglaterra, donde las señoras visten á sus hijas con la mayor sencillez, pero tambien con la mayor elegancia.