--¿Y no suele V. tener algunos amigos de ambos sexos á comer?

--Sí; pero ¿qué conexion tiene?...

--¿No convida V. por esquelas?

--Sí.

--¡Pues bien! no envie V. esquela de convite á la señora de Z.

--¡Oh! ¡pero eso es una grosería espantosa! exclamó con repugnancia la señora de T....; hace más de veinte años que ese dia come en mi casa.

--Pero ¿no dice V. que desea librarse de su amistad?

--¡Sí!

--Entónces, ¿á qué tener consideraciones con una persona á la cual se aborrece? Para romper para siempre unas relaciones es lo mejor ese golpe; ¡no hay cuidado de que se puedan volver á reanudar!

--Lo pensaré, dijo la señora de T....; pero confieso que me cuesta trabajo.