¡Qué irresistibles argumentos halla!

¡Feliz aquel que ha hallado una madre inteligente y tierna apoyada en su cuna!

¡Feliz quien se apoya en este amor, el más santo, el más sublime de todos!

LA MADRE.

ARTÍCULO SEGUNDO.

I.

La historia de Roma nos presenta en medio de sus escándalos, el más sublime ejemplo de amor maternal que puede encontrarse.

Agripina la Grande, la esposa de Germánico, fué desterrada despues de su viudez, con sus hijos, á la isla Pandataria (hoy de Santa María) por su tio, el cruel emperador Tiberio.

Demasiado sabía la desgraciada princesa que no era á sus hijos á quien más ódio profesaba el Emperador; era á ella á quien aborrecia; á ella, nieta del divino Augusto, esposa del Gran Germánico, y adorada del pueblo romano y de las legiones que por sí misma habia conducido tantas veces á la victoria, acompañando á su esposo para alentar al ejército.