¡LIBERTAD!
I.
Una de las palabras más bellas que contiene el diccionario de la lengua es la que sirve de epígrafe á estas líneas, cuando no se la da una aplicacion viciosa, como suele acontecer; y, sin embargo, si hubiera un diccionario aparte para nuestro sexo, era la primera que en él debiera suprimirse.
La dependencia, si es un yugo para la mujer, es tambien para ella el amparo, la proteccion, y debe desear solamente que no se lo impongan de hierro, y que aunque ciña su cuello, deje á su corazon y á su pensamiento la facultad de obrar los prodigios de bondad que nuestro sexo sabe llevar á cabo.
Por eso la emancipacion de la mujer es un sueño peligroso, y llegaria á ser una gran desgracia si se realizase.
La mujer para ser dichosa necesita de amparo y proteccion, moral y materialmente hablando, y el dia que lo olvide, puede decir que ha arrojado al abismo todas sus probabilidades de dicha, y debe resignarse á una vida solitaria y triste, que debe considerarse como una muerte moral.
II.
Acaso esta necesidad de apoyo en la mujer consiste en su educacion atrasada, y en que ningun estudio serio ha venido á endurecer su carácter y á dar un temple firme á su corazon; más la verdad, esto, á mi juicio, le hace muy poca falta, y con tal que sepa lo necesario para dar á sus hijos la educacion moral y religiosa que necesitan, con tal que enseñe á sus hijas á ser buenas esposas y buenas madres, ha llenado por completo su modesta, pero importante mision.
Creo, ademas, que á ningun español le agradaria para esposa una mujer sábia y científica, que por ir á explicar una cátedra, dejase sus hijos y su casa á merced de los criados.
No es esto que yo abogue por la ignorancia de la mujer: pienso, al contrario, que debe cultivarse con cuidado su espíritu; pues como dice con mucha gracia una poetisa amiga mia,