Venerad, pues, y amad con ternura á vuestras madres, mis queridas lectoras, y pensad que el amor maternal es el más santo y grande de los amores; el más generoso, el más fuerte, el que perdona siempre y siempre olvida, el que nos recibe al nacer, nos acompaña al morir, y vela por nosotros, áun despues que nuestras madres van á residir al cielo.

LA HIJA.

ARTÍCULO PRIMERO.

¿Qué es una hija?

¡Cuando su educacion y sus propias

inclinaciones la hacen buena,

es la alegría de la casa, el ángel

consolador de sus padres, la aurora

del cielo doméstico, el rayo