de sol que todo lo ilumina, lo dora

y embellece!

De un libro inédito.

I.

Con verdadero placer voy á tratar de describir este tipo, el más bello, el más poético, el más risueño, el más inocente. En la madre todo me parece grande, casi augusto, hasta sus mismos errores: en la hija todo lo veo dulce, suave, tierno y simpático.

Madre es, á mi entender, sinónimo de sacrificio, de abnegacion, de virtud y de nobleza.

Hija es emblema de tierno afecto, de alegría, de encanto y de gracias.

Verdad es que para la que esto escribe la infancia y la juventud tienen tal atraccion y tanta poesía, que los niños le parecen siempre adorables, y las jóvenes le son siempre queridas.

Lo duro de la condicion varonil choca acaso con su delicado y susceptible orgullo de mujer; pero las mujeres y los niños han obtenido siempre su más tierno afecto; las primeras, porque comprende las desdichas de su condicion; los segundos, por su inocencia y su debilidad.

Muchas veces en el interior de una familia dividida por discordias he admirado el poder y el prestigio de la hija de la casa; ella era la que mediaba entre su padre y un hermano inaplicado ó rebelde; ella la que consolaba á su madre, afligida por las diferencias entre el hijo y el esposo; ella la que hablaba y reia cuando guardaban todos un sombrío silencio; ella la que animaba, la que hacía olvidar, á lo ménos, por el momento. La hija era el rayo de blanca luna que corria el negro nublado del cielo doméstico.