Mauricio.»
Dolores besó este billete y le puso junto á su corazon; para almas como la suya, aquel recuerdo era una recompensa: desde aquel dia habló con Mauricio, enviándole al cielo el lenguaje de la oracion.
LA HIJA.
ARTÍCULO CUARTO.
I.
Los dos ejemplos que dejamos expuestos en nuestros anteriores artículos prueban hasta dónde puede llegar la ternura filial en nuestro sexo.
El uno está rodeado de la aureola del heroismo: el otro, de la suave y dulce luz de las virtudes privadas; pero uno y otro demuestran que todo debe posponerse á la gratitud y al amor que debemos á nuestros padres.
Se han visto malos hijos; pero de hijas malas y desnaturalizadas presenta la historia muy raros ejemplos.
Y esto no es extraño á nuestro parecer; la condicion de la mujer, blanda é impresionable, la inclina á venerar el ejemplo de su madre y á seguirle religiosamente; en tanto que los hijos abandonan el hogar y llevan léjos de él sus pasiones, sus penas y sus alegrías: se alejan de sus padres, y sólo en las grandes ocasiones pueden dar á éstos pruebas de su amor.