--La que amaba, la que creia que podria labrar mi dicha, no me conviene.
--¿Qué dice V.?
--Es mala hija, y no puede ser buena esposa y buena madre.
--¿Pero no vive con la suya? ¿No va con ella á todas partes?
--Eso no es un obstáculo para que la trate muy mal y con absoluta falta de consideracion; una sola escena ha bastado para que yo desista del proyecto de casarme con ella: he visto que no siente por su madre ni respeto ni cariño; y la que no profesa respeto al santo lazo del amor filial, le profesará ménos al conyugal y al materno.
De esta suerte miran los hombres el olvido de los deberes más sagrados, y apénas habrá alguno, por libertino que sea, que quiera unir su suerte á la de una mujer sin corazon.
Honrarás padre y madre, dice el decálogo; y este precepto de la religion lo impone tambien el mundo, y castiga con su desprecio á la que falta á él.
II.
Pocas hijas tan excelentes ha habido como madame Staël, autora de várias obras que le han dado fama inmortal, é hija del ilustre Necker, ministro de Luis XVI.
El amor filial era el sentimiento predominante en ella, y de aquel amor dió pruebas que le conquistaron la estimacion y el afecto de todas las personas de verdadera valía de la capital de Francia.