--¡Para ganar dinero!

--Me sobra con lo que tengo.

--Cásese usted.

--La mujer á quien amaba me ha engañado, y no puedo ya ponerme á la persecucion de un nuevo amor.

--¡Dios mio! si no cree V. en el amor ni en la gloria, ¿en qué cree?

--Casi en nada.

--¿Ni en la amistad?

--Ni en la amistad.

--Comprendo ahora el suicidio por la primera vez, pensé con tristeza.

--Así, continuó mi amigo, no hago esfuerzo alguno para salir del marasmo en que me encuentro: si voy á trabajar, no hallo motivo para ello; nadie me interesa ni á nadie intereso yo.