--¿Piensas que el coser ó el bordar me distraerá?
--No hablo del trabajo mecánico; ocupa tu pensamiento; traduce para un editor; y con lo que te dé, socorre á los que tienen ménos que tú: eso te producirá dos bienes: la distraccion y el poder aliviar la desgracia.
Luisa siguió mi consejo; la soledad de sus dias se los hacía eternos; su dicha habia huido como el humo, para no volver.
Sabía el inglés y el frances y se puso á traducir.
Cuando se cansaba de este trabajo, tomaba una obra de tapicería y copiaba de los dibujos que se venden para este fin, pinturas y paisajes enteros, con una facilidad y belleza sorprendentes.
Así la combinacion de los colorea y detalles ocupaba su imaginacion, tanto como su mano.
Luisa sabía dibujar con perfeccion, y utilizaba su talento dibujando con su aguja.
De todo esto sacaba algun dinero y socorria algunas desgracias.
Lo que no hubieran alcanzado las diversiones y las distracciones del mundo, lo consiguieron el trabajo y la ocupacion contínua.
Luisa se consoló poco á poco de la injusticia de su suerte, y dejó de pensar en los amigos ingratos y egoistas, en las amigas que la explotaban sin amarla, y que huyeron de su lado el dia de la desventura; pensaba en sus hijos, que le guardaban un sitio en el cielo, y se ocupaba de aliviar las desgracias ajenas, que es el solo medio de ser dichoso en el mundo.