La felicidad y el buen órden de una familia exigen una atencion constante y grande cuidado.
¿Cómo pensará en lo que le concierne quién sólo se ocupa de investigar y de censurar lo que hacen los demas?
Es de todo punto imposible combinar el deseo de saber y de criticar vidas ajenas, con el cuidado de la propia.
La benevolencia trae consigo una dulce paz y una inefable quietud, porque no habiendo amargura en el alma es segura la dicha.
¡Hacer bien! ¡Qué grata ocupacion!
¡Pensar bien! ¡Qué noble empleo de la inteligencia!
Disculpar, amar, consolar; ¡qué tres cosas tan dulces y tan fáciles!
Cuando nos creemos ofendidos, olas de amargura invaden el ánimo, y la sed de la venganza es como la túnica de Neso, que abrasaba al que la llevaba consigo.
Una mujer que adoraba á su marido fué no sólo olvidada de éste, que se aburrió de ella, sino perjudicada en sus intereses, casi arruinada por él.
--¿Por qué le sufres eso? le preguntaba un dia una amiga suya, indignada de verla soportar con paciencia uno de los ultrajes más duros que puede sufrir una mujer.