horas sin pesares, pero sí dichosas,
porque estarán en armonía con vuestra
conciencia y con el divino modelo;
allí está el mérito; allí está la
paz; allí está la caridad; allí está la
fuerza.
Silvio Pellico.
(Carta á una dama.)
I.
Virtudes pequeñas, ¡qué dulce es vuestro poder y que necesidad tenemos de vuestro auxilio las mujeres!