—Bien; esas no son cuentas nuestras. Atiende primero; luego le encomendarás; en el estado en que está, puede esperar mucho tiempo: lo mismo es hoy que mañana. Nadie sabe en la corte todavía este importante suceso. El doncel favorito de Enrique III ha llegado á darme este aviso, y no ha descansado desde Calatrava hasta Madrid. Es preciso ser gran maestre de Calatrava antes que nadie piense en pretenderlo.
—Tendrás, señor, por enemigo á don Luis Guzman, sobrino del muerto.
—Despreciable enemigo: otro tengo mas cerca, Ferrus, y mas temible.
—¿Mas temible y mas cerca?
—Sí, mas cerca y mas temible. Soy casado.
—Cierto que es mal enemigo la muger propia...
—El instituto de la orden exige voto de castidad.
—Tambien es mal enemigo ese voto.
—Tregua á las chanzas, Ferrus. No es el enemigo el voto, ni en eso pudiera yo pararme. ¿Pero cómo combinar ese voto con mi estado?
—No serás el primero que se haya divorciado; yo te citaré ejemplos...