Una inclinacion de cabeza manifestó el asentimiento del juglar.
—En buen hora: á Dios, dijo el conde levantándose, Ferrus: vida y honor; si infringes los tratados, tu sangre me responderá de tu malicia ó de tu ignorancia, y pagarás cara tu loca presuncion: serás la primer víctima que podrá acusarme de haber borrado un ser de la lista de los vivientes.
Otra inclinacion de cabeza, su elocuente silencio y la resolucion con que Ferrus salió de la cámara, tranquilizaron algun tanto al inquieto Villena, si bien poco ó nada esperaba de la inventiva del juglar.
Volvióse á su sillon despues de la marcha del confidente, ora calculando qué esperanzas podia fundar en su jactancia y seguridad, ora queriendo adivinar los proyectos del loco, ora disponiéndose en fin á otra entrevista que debia tener aquella noche misma con un personage nuevo, que en el siguiente capítulo daremos á conocer á nuestros lectores; entrevista que él creía antes que todo, y antes que el descanso de sus miembros fatigados, necesaria al buen éxito de sus ambiciosas intrigas.